Introducción

En el ámbito del reporting económico-financiero hay algo incuestionable: las estructuras nunca son definitivas. Las organizaciones evolucionan, cambian los criterios de análisis y aparecen nuevas necesidades de información que obligan a revisar continuamente la forma en que se presentan los estados financieros.

Esta situación se hace especialmente evidente en la gestión de las estructuras jerárquicas que soportan estados financieros analíticos, como la Cuenta de Resultados Analítica. Epígrafes, subepígrafes y centros de responsabilidad forman jerarquías complejas que deben ser coherentes y fáciles de mantener y evolucionar. Cuando estos cambios requieren intervención técnica o ajustes costosos (en tiempo y dinero), el reporting deja de acompañar al negocio y se convierte en una limitación.

Antes de continuar, cuando en este artículo hablemos de centros de responsabilidad (coste o beneficio), a lo que me refiero es a centros de responsabilidad contables, es decir, centros virtuales que agrupan ingresos/costes relacionados con una actividad que no tiene por qué estar definida formalmente y que en la práctica corresponden a las combinaciones que existen entre las cuentas contables y las dimensiones analíticas definidas en una organización, como pueden ser el departamento, el área, el equipo etc…

En este contexto de las estructuras de los estados financieros, las tablas padre-hijo ofrecen un enfoque especialmente adecuado. Permiten almacenar y gestionar jerarquías de profundidad variable sin alterar la estructura física de los datos, facilitando una gestión flexible y escalable de las estructuras de reporting financiero.

A lo largo de este artículo veremos qué son las tablas padre-hijo, por qué encajan de forma natural con el reporting económico-financiero y cómo, combinadas con Dataverse y una model-driven Power App (o cualquier otro sistema en el que podamos crear la aplicación), permiten trasladar al usuario de negocio la responsabilidad y la autonomía para mantener y adaptar estas estructuras. Porque en los departamentos de finanzas y controlling, el cambio no es la excepción, sino la norma.

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